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Mapa para verificar si tu casa está sobre una fractura


 

El Centro de Geociencias (CGeo) de la UNAM realizó un mapa que permite conocer en dónde se ubican las principales fracturas que afectan la infraestructura de CDMX, el cual funcionaría para la planeación de reconstrucción tras el sismo.

El proyecto que ha permitido identificar la vulnerabilidad física del suelo de Ciudad de México (susceptible a fracturarse) y estimar la fragilidad social en zonas de fracturamiento, inició a finales de 2016, como parte de un proyecto impulsado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y la UNAM.

Se realizó el mapa de fracturas en (Iztapalapa) entre 2008 y 2012, años en los que se laboró con los delegados en turno para contribuir a disminuir el riesgo asociado para la población mediante una zonificación adecuada y el diseño de distintas medidas de mitigación.

La distribución de las fracturas en la base de la ladera de la Sierra de Santa Catarina, en Iztapalapa, es muy similar del otro lado, en Tláhuac, y también en Xochimilco, en la base de la ladera de la Sierra Chichinautzin. Existe una relación directa entre la aparición de las fracturas y las áreas de contraste entre las zonas del lago y los edificios volcánicos”, explicó.

BENITO JUÁREZ Y CUAUHTÉMOC, LAS DELEGACIONES CON MÁS FRACTURAS

La UNAM destacó a través de un comunicado que al comparar los mapas de fracturas con los sitios dañados por los sismos de 1985 y 2017, se identificó que los edificios colapsados se sitúan en las zonas con más fracturas, especialmente en las delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc.

“Ambas se ubican en una especie de fosa delimitada por dos fallas, que atraviesan la ciudad de norte a sur”.

Respecto a Iztapalapa, informó que en la zona sur se tienen fracturas que estaban reportadas y que en el último sismo se manifestaron como desplazamientos verticales del suelo, de casi un metro.

¿POR QUÉ HAY FRACTURAS?

La experta precisó que el principal motivo de las fracturas se debe al contraste entre los materiales volcánicos y los de relleno del lago.

“Se debe estudiar cada zona, porque los contactos litológicos son planos de debilidad, con una distribución distinta en las zonas de transición o de pie de monte, montañosas o lacustres. Por ello, además de conocer los efectos de los sismos en estos tipos de suelo, es importante saber qué tan susceptibles son de fracturarse”, determinó.

Otro de los grandes factores que ponen en evidencia las debilidades existentes del suelo, son la extracción del agua, pues por el estrés hídrico el subsuelo se consolida y se compacta, y las irregularidades y discontinuidades que ya estaban comienzan a manifestarse o propagarse hacia la superficie.

Para ello, Carreón Freyre recomendó mejorar la gestión de agua en zonas urbanas y cartografiar las fracturas que pueden predecir hacia dónde se propagarán.

Además, recordó que la ciudad se hunde en promedio de 20 a 30 centímetros al año, por lo que esos desplazamientos deben ser considerados en un plan de reconstrucción a corto y mediano plazos.

Carreón Freyre y su equipo buscaron material bibliográfico y los mapas de riesgo en cada una de las delegaciones políticas. Sin embargo, sólo cuatro demarcaciones cuentan con esta herramienta y ninguna está actualizada.

Con información de Excelsior

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